sábado, febrero 10, 2007

ARROZ CON LECHE, COCO Y LIMÓN




Ingredientes:

200 g de arroz redondo
1 lata de leche de coco (400 ml)
750 ml de leche
50 g de coco seco
150 g de azúcar
2 limas (Ralladura y zumo)

1.- Lavar el arroz crudo, y echarlo sobre agua hirviendo, y mantener la ebullición a fuego suave unos 8 - 10 minutos, aproximadamente, media cocción. Verterlo en un colador y lavarlo en el grifo de agua fría.

2.- En una cazuela, poner el contenido de la lata de leche de coco, y la misma cantidad de leche de vaca, reservando el resto de la leche. Calentar y mezclar suavemente, y añadir el arroz semicocido y lavado. Llevar a ebullición y mantenerla al menos media hora, moviendo suavemente el contenido. Añadir el azucar, y disolverla. Añadir el coco, y mezclarlo bien.
Hervir al menos 5 minutos más, sin dejar de mover el contenido ya que corre peligro de que se pegue. Seguramente, habrá que añadir el resto de la leche ya que espesa mucho, y si nos gusta un poco más ligero le podemos poner algo más de leche que la indicada en la receta.

3.- Retirar del fuego y añadir las ralladuras y el zumo de las limas, moviendo con la cuchara hasta que se integre completamente.

4.- Dejarlo templar un poco, poner en los recipientes de servicio y dejar enfriar en la nevera. Hay que cubrir con plástico de cocina para que no haga una capa endurecida, que no nos interesa.

5.- A la hora de servir, se puede decorar con unas ralladuras de lima, e incluso, con un poquito de coco rallado que hayamos tostado ligeramente, para que tome un poco de color, y que contraste con el blanco del postre.

Este postre es una mezcla de tradición, el arroz con leche es un clásico absoluto, pero el añadirle el coco en dos de sus modalidades y la lima, tanto en ralladura como en zumo, le dá un aire tropical que renueva mucho el postre.

Espero que os guste, y además, cabe la posibilidad de hacerlo sin azúcar, añadiendo en el último momento, junto a las ralladuras y el zumo, una cucharadas de aspartamo en polvo, con lo que el postre es apto para diabéticos. (Con cuidado, es una fuente importante de carbohidratos que hay que compensar en la ingesta planificada), pero nos permite darnos una alegría.

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