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viernes, agosto 15, 2008

PASTA TRICOLOR CON SALMÓN




Para este plato conviene usar un tipo de pasta de "fantasía" y de un tamaño grande, en concreto he usado una pasta tricolor, de una pasada promoción de Italia en el Lidl.




Esta preparación de pasta se puede tomar tanto fría como caliente, aunque creo que como está mejor es templada, pero eso es cuestión tanto de gusto como de temporada, así que queda al criterio del cocinero, como casi siempre.



En una sartén antiadherente, o en un wok, ya que se pretende dejar las verduras al dente, calentar un poco de aceite de oliva, y añadir una buena cantidad, mejor dicho, bastante cebolla morada, que es una variedad de cebolla que me encanta para platos cocinados durante mucho tiempo, insustituible en el bacalao a la vizcaina, pero que creo que para saltear se usa poco, y merece la pena, su sabor es delicioso y más suave que otras variedades de cebolla. Las cebollas han de estar cortadas o en rodajas o en gajos, pero no picadas, para que luego las encontremos en el plato. Ponerla con un poco de sal, para que suelte algo de agua, y mantener el salteado a fuego muy vivo, y sobre todo, sin abandonar el fuego ni un momento, ya que si se quema o se oscurece e incluso si se ablanda mucho, arruinamos el resultado. Saltear hasta que nos quede un poco tierna, que no se vea cruda, pero que ofrezca resistencia al diente levemente. Retiramos de la sartén y reservamos.



Cortamos en tiritas de medio centímetro de ancho unos pimientos verdes italianos, dulzones, pero si nos gusta el pimiento verde de asar estará igualmente bien, poonemos en la sartén donde hemos salteado la cebolla un poquito más de aceite y salteamos los pimientos verdes de la misma forma, hasta que nos queden al dente. Retiramos del fuego y reservamos.


Unos calabacines verdes, me gustan muy delgados y pequeños, así casi no tienen "tripa". Si los calabacines de los que disponemos ya están más grandes, abrirlos por la mitad, a lo largo, y quitarles las pipas. Cortarlo en trozos como de 2 x 1 x 1 cm, aproximadamente. Saltearlos en la sartén, a la que hemos añadito un poquito más de aceite, y a medio salteado, aproximadamente, añadir un par de cucharadas de salsa de soja. Les dará un sabor y un color especiales. Hay que tener en cuenta que la salsa de soja tiene mucha sal, así que hay que escatimar la sal en los demás ingredientes para que nos quede un plato correcto.


Ahora vamos a necesitar un buen trozo de lomo de salmón asado. Yo, generalmente, cuando aso salmón me gustar que sobre, y este resto es el que uso para esta pasta. En este caso, asé dos hermosos lomos de salmón bien rebozados con una generosa ración de mostaza a la antigua. Uno de ellos es el que he usado en esta receta. Pero si no hay lomo de salmón asado, podeis usar unos dados de salmón y saltearlos de la misma forma que los ingredientes vegetales, pero con cuidado en la cocción para que no nos excedamos y nos quede el pescado seco.


La pasta, previamente la habremos hervido en abundante agua con sal y un buen chorretón de aceite. Escurrida y a la temperatura en la que queramos servir nuestro plato. Emplatamos con la pasta en el fondo, las verduras encima y el salmón, en lo alto, pero también podeis optar por mezclarlo todo. Resultará rico de cualquier forma.


Espero que os guste, y un saludo para todos.









domingo, mayo 06, 2007

LUBINA ROJA



Este plato es muy simple, pero no por ello deja de ser un plato lucido y muy, muy apetitoso, siempre que logremos que el pescado esté en su punto, es decir, que bajo ningún concepto se pase de cocción en el horno, eso es una catástrofe que no se puede arreglar de ninguna forma, y nos premite disfrutar de un pescado estropajoso, así que hay que vigilar el punto de horno y no quitar el ojo al pescado, no podemos permitir que se pase.
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- Precalentamos el horno a 180º
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- Preparamos las lubinas quitando cabeza, tripa y espina central. Si tenemos unas pinzas y paciencia, eliminamos las espinas del vientre. Conservamos la piel. Lavamos y secamos.
Aceitamos bien una placa de horno y ponemos en ella el pescado, con la piel para abajo. Aceitamos generosamente la parte interior de las lubinas.
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- Ponemos al horno, para una lubina de ración, como es este caso y en mi horno, con 6 - 7 minutos es suficiente.
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- Mientras tanto, en una sartén con aceite de oliva de muy buena calidad ponemos unas láminas de ajos, conviene ser generoso, y las freimos a fuego suave, no nos interesa que el aceite se caliente en exceso, ya que eso le hace perder cualidades, y lo hace más indigesto. El objetivo es perfumar el aceite, no freir los ajos demasiado. Cuando ya lo hayamos conseguido, retiramos del fuego para que baje la temperatura y se infusionen bien los ajos. Los retiramos con ayuda de una espumadera.
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- En el aceite añadimos unas cucharadas de un vinagre fuerte, puede ser un vinagre de Jerez, y volvemos a poner la sartén a fuego fuerte, hasta que hierva a borbotones. Retiramos del fuego. Así, hemos conseguido reducir el vinagre eliminando buena parte del ácido y conservando todos sus aromas.
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- Sacamos la banteja del horno, espolvoreamos un poco de pimentón de la Vera picante, con su sabor ahumado. Conviene que lo espolvoreemos a través de un colador, para que se quede uniformemente repartido sobre el pescado. Añadimos el contenido de la sartén sobre el pescado, y volvemos a meter la bandeja en el horno, PERO APAGADO, esto hará que se termine la cocción del pescado, se asienten los sabores y podamos disfrutar a tope del pescado y de su sabor y textura.
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Ahora, solo hace falta un buen pan y un vino adecuado.
Espero que os guste.
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miércoles, agosto 16, 2006

Zapatero con tomate

Plato de pescado azul, propio del verano,época en la que este pescado está en plenitud.
El zapatero, llamado así desde siempre en Bilbao, ahora, por razones obvias, parece que hay que cambiarle el nombre... Creo que en otras zonas de España se le llama palometa, o también creo que se le conoce como besugo negro.

Para hacer este plato, hay que contar con una buena salsa de tomate, la mía es casera, y lleva abundante cebolla muy picada, y un poco de ajo. Procurar que esté espesita, ya que el pescado, al cocinarse, siempre cede agua a la salsa, y no nos interesa que quede demasiado clarita.

El pescadero nos hará con el pez comprado unos hermosos filetes. Me gusta mucho esta presentación del pescado, sin piel ni espinas, ya que está absolutamente limpio para comer. Después de que el pescadero nos filetee el pescado, conviene revisar que en la zona de la hajida no quede ninguna espina, aqui suelen ser largas y bastante visibles. Si es preciso, usar unas pinzas dedicadas a este fin exclusizo.





Posted by Picasa

En una cazuela, con la salsa bien caliente, se ponen los trozos del pescado, lavados, secos y salpimentados al gusto. Se espera que se levante el hervor, muy lentamente, y se apaga el fiuego. Con la inercia térmica de la placa y de la cazuela, el pescado se hará y nos aseguramos que no se seque, que es el mayor peligro de este tipo de platos, y que nos queda arruinado si se llega a secar.